UN HASTA LUEGO
Si fuera mi deber
escribir sobre un regalo que consideré memorable me quedaría sin palabras, la
vida no se divide en objetos o segundos, está conformada por relatos,
recuerdos, momentos y personas; todo aquello que nos deja sin aliento, y sobre
todo, ese ardor en el pecho que nos hace sentir vivos. Sin embargo existen
ciertos elementos con historias, cargados de sentimientos, tal vez capaces de
hacer despertar las emociones más fuertes experimentadas por los seres humanos;
compuestos principalmente por su esencia,
son un adorno para el amor o el amor en sí mismo.
Mi abuela enfermo hace
dos años, quizás más, preferí olvidar la
fecha; para nadie es un secreto que tememos a lo desconocido y la muerte es un
regalo que muy pocos logran entender. Ella sin duda, ha sido la persona más
importante en mi vida, así que mi obsequio memorable fue despedirme, recibir su
cadena fue un honor.
La joya es de plata y
le cuelga una medalla de la virgen, es delicada y su aspecto brillante inspira
tranquilidad; cuando me la entregó dijo que me protegería, algo que hasta el
momento ha sido cierto. Nunca había experimentado una sensación parecida a la
que sentí cuando me obsequió la cadena, no por su valor monetario, a decir verdad, eso
lo encuentro insignificante, si bien es una joya y su precio es el correspondiente
al de estos objetos, su importancia radica en el valor intrínseco; significa
mucho para mí, es el recuerdo de su existencia, cada vez que la observo o la
utilizo siento que está ahí, conmigo.
En ocasiones las
palabras no son o serán suficientes para expresar lo que está en el alma, no
obstante logran acercase, dándonos una idea de lo que sentimos; nostalgia es
muy probablemente la palabra más adecuada para describir lo que sentí en ese
momento, la añoranza del pasado y del futuro llegaron a mí, el deseo de olvidar
y recordar, las dudas que no nacieron para ser resueltas y las primeras veces
que nunca tuvimos. Sin embargo saber que ahora está en mis manos algo a lo que
ella guardaba un gran aprecio me llena de alegría, es símbolo del amor
existente entre nosotras, de nuestra unión y más aun de la conexión que compartimos.
Ahora cuando me siento
a recordar el pasado mi abuela siempre regresa a mi mente junto con el momento
de su despedida, sé que no compartimos un adiós, yo siempre lo consideré un hasta pronto, sin embargo, invariablemente me asaltan las mismas dudas, (intuyo, como resultado del amor que le tengo), “¿Qué
pasa cuando se abrazan el amor y la muerte? ¿Se muere el amor? ¿O se enamora la
muerte? Tal vez la muerte moriría enamorada y el amor amaría hasta la muerte.”(Gonzalo
S)
Priscila Caballero
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